Está en boca de mucha gente, en artículos de revistas especializadas y libros divulgativos de esta modalidad, que la escalada (deportiva) todavía es un deporte joven…, y lo es, si lo comparamos con disciplinas que se llevan practicando más de un siglo, que son olímpicas y, sobre todo, que cuyos entrenamientos a nadie se le ocurría comenzar un buen día en el salón de su casa o en el local donde queda las tardes con los colegas.
Hoy por hoy, con 3 décadas de evolución a las espaldas, estamos presenciando ya sin sobresaltos el encadenamiento...
más preparación física
|
Principio de repetición y continuidad: El logro de una estabilidad
de la adaptación sólo se consigue a través de una continuidad
en la presentación de las cargas, repitiéndolas a lo largo de una
fase antes de modificarlas. Un ejercicio aislado o un entrenamiento
muy distante de otro, no producirá ningún efecto positivo en el
proceso de adaptación del entrenamiento, ya que no será posible
la supercompensación por haberse perdido los efectos del primer
entrenamiento.
Esto no quiere decir que no haya que descansar, pues esta fase del
entrenamiento tie ne tanta importancia como el trabajo realizado
en sí, lo que ocurre es que cuando un trabajo o esfuerzo se repite,
pero han desaparecido los efectos del anterior, no existe desarrollo
funcional.
Por tanto, sino se da esta continuidad en la presentación de cargas de
entrenamiento, lo que se produce son pérdidas en las diferentes capacidades
condicionales, coordinativas y habilidades, aunque a distintos
ritmos.
En principio, las pérdidas más rápidas y sustanciales de rendimiento
se dan en las capacidades de resistencia y fuerza-resistencia, mientras
que la fuerza máxima y rápida, demuestran ser más estables. Esto también
es aplicable a la coordinación y a las habilidades técnicas y tácticas,
como consecuencia de la relación estructural de toda la capacidad
de rendimiento.
Sin embargo, en los deportistas entrenados durante años, la estabilidad
de la capacidad de rendimiento es mayor que en los principiantes, del
mismo modo que los muy entrenados tienden a recuperar con relativa
rapidez la pérdida de rendimiento.
Principio de periodización: Muy relacionado con el anterior, nos
dice que se debe periodizar la carga de entrenamiento, no sólo a
corto plazo, respetando los principios anteriores, sino también a
largo plazo, de modo que se asegure una serie de descansos o disminuciones
de rendimiento programado, pues es imposible mantener un nivel máximo de rendimiento por mucho tiempo.
Principio de la progresión o de gradualidad: El organismo se
adapta a la repetición de estímulos iguales (gracias al síndrome general
de adaptación, como ya hemos visto), pero si no existen variaciones
en la carga, deja de producirse esta mejora del rendimiento.
Para lograr la adaptación óptima del organismo, el estímulo debe
incrementarse, pero de forma progresiva, pues cambios bruscos o
discontinuos en la aplicación de las cargas pueden suponer lesiones
o un rendimiento inestable. Para ello, podemos variar los componentes
de la carga: Volumen, frecuencia, intensidad, densidad,
nivel de solicitación técnica, táctica, psicológica, etc.
Principio de la individualidad: No todos los factores que influyen
en el entrenamiento lo hacen por igual en todos los escaladores,
pues cada uno responde de manera diferente, dependiendo de: biotipología,
perfil psicológico, metabolismo, capacidades motrices,
factores socioeconómicos, entorno geográfico, aprendizajes adquiridos,
etc. Cada sujeto es un todo, con características completamente
distintas, lo que explica el hecho de las diferentes reacciones
del sistema motor y de otros órganos a las mismas cargas de entrenamiento,
no sólo de diferentes escaladores, sino del mismo escalador
en diferentes períodos de tiempo. Por ello, es básico determinar
claramente las características completas de cada escalador para
poder confeccionar a medida un entrenamiento que, a su vez, se irá
adaptando al tiempo que éste evolucione. Los test, en este sentido,
son de gran ayuda.
Principio de los retornos en disminución: Este principio hace
referencia a la evolución “normal” del rendimiento deportivo a lo
largo de la vida de un escalador, en la que se producen grandes
avances en los primeros años, para llegar a una posterior fase de
meseta conforme se acerca a su máximo rendimiento potencial.
Esta fase es la más larga de todas, y va acompañada de momentos
de aparente estancamiento, pequeños saltos “bruscos” del rendimiento
y fases de retroceso aparentes. Alcanzar ese último porcentaje
de mejora que supone nuestro límite genético supone una
cantidad ingente de tiempo, motivación y esfuerzo.
Principio de la recuperación: La importancia de este principio
ya se habrá podido deducir de los anteriores, en los que se ha visto
cómo el esfuerzo alternado con la recuperación y el descanso, se
aplica a todo el entrenamiento, sin tener en cuenta los métodos de
trabajo que se empleen, para que se de la mejora del rendimiento
perseguida. (GRÁFICO 3)
Apuntaré tan sólo la importancia que tienen algunos aspectos básicos
en relación a este principio, dando por concluida esta exposición:
1.Es crucial saber qué recuperaciones debemos respetar para potenciar
un trabajo orientado hacia la capacidad o hacia la potencia
de las distintas manifestaciones de la resistencia, en el mismo entrenamiento.
2.En el momento que concluye el entrenamiento, la recuperación
rápida de los niveles anteriores se verá potenciada con una nutrición
inmediata (primeros 30´) de carbohidratos de absorción rápida.
3.La recuperación profunda, a lo largo de la cual se efectúa la
supercompensación, no sólo debería incluir descanso, sino también
medios de recuperación activos (electroestimulación, masajes, nutrición
adecuada para el tipo de esfuerzo que hemos efectuado…),
lo que favorecerá el efecto del trabajo realizado.
CONCLUSIÓN
En el mundo del entrenamiento para la escalada o cualquier otra modalidad
(de montaña o no), no existen fórmulas mágicas que lleven al
alto rendimiento, aunque si condiciones importantes, como el genotipo
y un duro y bien planteado trabajo para explotar al máximo las
cualidades personales, y también, una respuesta que contesta a todas
las preguntas más o menos concretas sobre cómo entrenar esto o aquello:
depende. Si, depende, pues todo está supeditado a cada persona
(principio de la individualidad) y a sus condiciones particulares en un
momento concreto de su vida.
Esta respuesta, que todo deja en el aire además de descontento a la
mayoría de los escaladores que se interrogan sobre qué es mejor hacer,
si tracciones a un brazo o bloque con lastre, hace que siempre exista
una mejor opción de todas las posibles. El acertar con ella, el tomar la
decisión correcta (o más correcta), es fruto de un trabajo de reflexión
profundo a partir de todos los datos posibles que se puedan tener, de
ahí la importancia de la evaluación inicial, para disponer de un punto
de partida que pueda orientarnos, en un principio, en la mejor dirección
posible.
A partir de aquí, la motivación, el esfuerzo, la constancia y la humildad
(para seguir viendo y aceptando errores) deberán ser nuestras compañeras
de camino si queremos alcanzar nuestro máximo rendimiento
potencial.
Por tanto, y contestando en cierta medida a las preguntas planteadas al
principio del artículo, se podría decir que el inicio para la planificación
de un escalador que de verdad quiera superar sus límites es tener la
motivación suficiente para comprometerse de verdad, comprometerse
con sus puntos débiles para aceptarlos y superarlos, comprometer su
tiempo y su esfuerzo para transformar su cuerpo y dotarlo mejor para
la lucha contra la gravedad…, a partir de aquí, comienza el análisis,
para saber desde dónde se parte y poder crear la “fórmula” que mejor
se adapte a esa persona en concreto.
Y es en este punto donde toman importancia los principios de entrenamiento,
y todas las ciencias aplicadas al deporte (fisiología, anatomía,
biomecánica…), para configurar el primer estándar que deberemos
moldear, según la propia experiencia (del entrenador o de cada cual, si
es autodidacta), para acabar de ajustar las primeras “coordenadas” que
deberemos seguir en ese mapa virtual.
Luego, en función de si llegamos al punto fijado inicialmente, o nos
hemos quedado por el camino (o hemos avanzado más de lo previsto),
iremos dando nuevas coordenadas para guiar por el mejor camino posible
al escalador, para lo que tendremos que saber, en cada momento,
“dónde” está, y estar atentos por si se pierde o cambia el rumbo, para
poder orientarle a tiempo.
Con todo esto, cada uno que opine como quiera, si esto de entrenar es
más ciencia o es más arte…, pero tú… ¿cómo entrenas?.
Nuestras tiendas: Madrid Orense | Madrid O'Donnell | Zaragoza León XIII | Outlet Huesca | Benasque | Venta a distancia | The North Face Madrid | The North Face Benasque
Home
|
La Tienda de montaña
|
El Tiempo en la montaña
|
Noticias
|
Reportajes
|
Técnica y práctica
|
Preparación física
|
Test de material
|
Reseñas
|
Entrevistas
|
Perfiles
|
Agenda
Cuadernos Técnicos
|
Blogs
|
Videos
|
Galerías de fotos
|
Fondos de pantalla
|
Foro de montaña
|
Tablón de anuncios
|
Concurso PhotoBarrabes
|
Mapa web
![]()
Servicios:
Ayuda
|
Contacta con nosotros
|
Tu cuenta
|
Trabaja en Barrabes
|
Suscripciones
|
RSS
|
Barrabes Móvil
|
Facebook
|
Twitter
|
YouTube
© 1996-2012, Barrabes Esquí Montaña S.L.U. - Aviso Legal | Protección de Datos