La serie de pequeños artículos que con este “capítulo doble” iniciamos,
tratará de abordar todos los aspectos que, de una manera
u otra, influyen en el rendimiento de la escalada. Evidentemente, algunos de ellos tendrán una mayor relevancia en función del tipo de escalada para la que se entrene y de las
características (o puntos débiles a mejorar) de cada escalador.
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ENTRENAMIENTO PARA ESCALADA 2: LA FUERZA DEL BLOQUEO
¿Qué entendemos por... fuerza de bloqueo?
Es muy común escuchar entre el colectivo de escaladores, sobre
todo tras varias horas de escalada bajo la “sombra” de un
desplome, frases como: “me falta bloqueo”, “ya no bloqueo” o la
genuina “bloqueo pa´tras”. Hay tantos estilos de escalada como
escaladores, y tantas formas de interpretar los movimientos de
una misma vía como variabilidad en la antropometría de éstos,
pero hablando en particular de la fuerza de bloqueo (o la fuerza
de tracción isométrica, que es lo que ahora veremos), podemos
afirmar que el tipo de escalada o de escaladores que más la
usan son aquellos que tienden a escalar de forma estática.
En el desarrollo de cualquier escalada se suceden una serie de
contracciones musculares a nivel de musculatura de tracción
que nos ayudan a progresar por la vía, escalemos de forma más
o menos estática o dinámica.
Dichas contracciones pueden producir o no el movimiento de
nuestro cuerpo hacia cualquier dirección en relación con la pared,
o simplemente fijar una postura para realizar un movimiento
con otro segmento corporal. A este tipo de contracciones de la musculatura de tracción, en las que no se produce movimiento
de la musculatura activa, las llamamos estáticas o isométricas,….,
o como suele escucharse vulgarmente, bloqueos.
Uno de los aspectos que caracteriza a la escalada es la gran
variedad de manifestaciones de la fuerza que se emplean, pero
la realmente determinante del rendimiento es la que en este artículo
comenzamos a tratar, la fuerza isométrica, ya que no sólo
interviene en el desarrollo estático de los movimientos, sino de
forma particular en la prensión de los agarres, lo que hace que
podamos seguir escalando la vía o no, aunque este punto lo veremos
en otro artículo.
Hemos visto cómo el entrenamiento que debemos hacer orientado
a la mejora de la fuerza para la escalada debe tender, conforme
pasa el tiempo, cada vez más hacia la especificidad en su
aplicación, por tanto, mayor relevancia debería tener el entrenamiento
de esta manifestación de la fuerza en función del uso
que le demos habitualmente en nuestras escaladas (si solemos
escalar muy estáticos).
Profundizando un poquito en las características de la manifestación
isométrica de la fuerza, debemos decir que ésta se desarrolla
en los ángulos articulares en los cuales se trabaja y no
en otros, esto es, que si sólo trabajamos los bloqueos a 90º, en
ese ángulo de trabajo tendremos más fuerza, pero no a 120º, ni
a 45º ni a 150º….
De forma general, podemos hablar de 2 orientaciones o tipologías
de trabajo para la mejora de la fuerza isométrica: una estaría
relacionada con la mejora de la resistencia isométrica a
cargas medias o bajas, y otra con la mejora de la fuerza máxima
isométrica.
El trabajo de resistencia a la fuerza isométrica se lleva a cabo
mediante repeticiones hasta la fatiga, que se identifica con temblores
por desincronización de las fibras musculares implicadas,
con cargas de intensidad media (50-60% de nuestra fuerza isométrica
máxima o FIM) o medio-bajas (30-40% FIM); al contrario,
el trabajo para la mejora de la FIM, necesita de una estimulación
de mayor intensidad (cargas máximas o submáximas, del
90 al 100% de la FIM).
La Fuerza Isométrica Máxima (FIM), la identificamos con la mayor
carga que podemos soportar en una angulación dada para
un tiempo de 3 a 5 segundos como máximo. Ésta siempre es
mayor a nuestra máxima fuerza dinámica.
Un aspecto que debemos tener en cuenta es que el trabajo
orientado a la fuerza máxima isométrica (trabajos de 3” a 5”
con carga máxima para ese tiempo) somete a gran tensión a
las estructuras tendinosas implicadas en la fijación de las articulaciones
solicitadas (sobre todo a nivel del codo), por lo que no
deberemos realizarlo sin un buen acondicionamiento previo de
fuerza de base, tanto dinámico como estático, y con un control
absoluto de la carga de trabajo, que nos evite sobrecargas y/o
lesiones a posteriori.
MEDIOS, EJERCICIOS Y DEMÁS FAMILIA…
Algunos de los ejercicios que vamos a ver son variantes en la
ejecución de los explicados para el entrenamiento de la fuerza
de tracción.
Ejercicios analíticos de musculatura agonista(comúnmente, pesas)
Para mejorar la fuerza isométrica mediante este tipo de ejercicios,
que se pueden realizar con mancuernas, barras, gomas…, simplemente
debemos ir alternando fases isométricas en cada repetición
(entre 3” y 10”), de mayor duración cuantas menos repeticiones y
viceversa. Se trata de una opción más para dar variedad a este tipo
de trabajos, ya que se suelen emplear como medio de acondicionamiento,
por lo que no tiene más sentido realizar otro tipo de trabajos
para la mejora de la fuerza isométrica a través de éstos.
Electroestimulación
- Para qué sirve: Se utiliza para muchas cosas, pero en el caso
concreto de esta cualidad, como potenciación de trabajos voluntarios,
para poder entrenar más en fatiga en la línea en la que se esté
trabajando en voluntario (fuerza resistencia, fuerza máxima, fuerza
explosiva, etc…).
- Cómo se realiza: Colocación de los electrodos en el músculo/s
concretos, selección del programa adecuado y trabajo a la máxima
intensidad soportable para que sea realmente efectivo. La musculatura
implicada no se debe mover durante la contracción (debe estar
fijada mediante alguna resistencia externa, es decir, trabaja siempre
en isometría).
- Variantes: Se pueden combinar formas de trabajo simultáneo,
voluntario e involuntario (con electroestimulación) al mismo tiempo.
No se ha demostrado una mayor eficacia, pero introduce variedad al
entrenamiento.
Especificidad: Baja, ya que trabaja la fuerza de forma aislada
por cada grupo muscular, sin las coordinaciones necesarias que se
precisan escalando.
- Complejidad: Baja, pero si nunca hemos usado un electro, mejor
comenzar con programas más tranquilos como los de capilarización,
resistencia aeróbica…, antes de meternos con los de fuerza en todas
sus variantes, por el tipo de sensaciones y la intensidad que requiere
su correcto uso principalmente.
Bloqueos a uno o 2 brazos.
- Para qué sirve: El resultado de este ejercicio, que dependerá de
la orientación de la carga será, no obstante, una mejora de la fuerza
máxima o de la resistencia a la fuerza en la angulación/es en las que
trabajemos con cada brazo (o ambos a la vez).
-
Cómo se realiza: Consiste en ir alternando bloqueos en diferentes
ángulos, de entre 3” a 15” (dependiendo del objetivo del trabajo),
con uno o dos brazos a la vez (dependiendo del nivel del escalador),
desde la posición habitual de tracción a uno o dos brazos (en una
barra, en la tabla multipresa, en una presa cualquiera…). Lo fundamental
es trabajar entre 3 y 4 angulaciones (cerrado, 90º, 120º y
150º, por ejemplo), pues la ganancia de fuerza isométrica es específica
del ángulo en el que se trabaja.
- Variantes: Manos en pronación o supinación (palmas mirando al
frente o hacia nosotros – mayor implicación del bíceps –, respectivamente),
con brazos a distinta altura, con un brazo, con lastre, con
apoyo de un pie, con gomas, con electroestimulación simultánea,
alternando pasos sin pies por el panel realizando una travesía…
Especificidad: Media, pues trabajan coordinadamente todos los
músculos que intervienen en la tracción entre ellos, pero no con el
resto del cuerpo que se encuentra suspendido.
- Complejidad: Media o media-baja, dependiendo de la variante
que se use.
Combinaciones de trabajo estático y dinámico (campus, tabla,
travesías en panel con fases de isometría…)
Se trataría de una variante natural del ejercicio anterior, y algo
más específica que ésta. Cuando ya tenemos un nivel de fuerza de
base suficiente, podemos trabajar con muchísimas variantes de ejercicios
dinámicos e isométricos combinados y que, además de ser
más entretenidos normalmente, son más parecidos a lo que sucede
realmente al escalar, que vamos alternando contracciones dinámicas
y estáticas a lo largo de la vía. Como siempre, dependerá de la orientación
que le demos al trabajo (prevalencia del trabajo isométrico o del dinámico) como aspecto que marcará la pauta de calidad en el
desarrollo del ejercicio.
Escalada estática.
- Para qué sirve: La aplicación de movimientos estáticos en roca
o en plafón nos servirá para ampliar el repertorio de gestos concretos
en los que debemos ganar fuerza específica para realizarlos con
menor esfuerzo. Esto no sólo repercutirá en una ganancia de fuerza
o de resistencia a la fuerza en la musculatura de tracción, sino en
toda la “cadena” de antagonistas y sinergistas que debe trabajar de
forma coordinada para ejecutar cada movimiento.
- Cómo se realiza: La escalada estática se apoya en constantes
bloqueos para la realización de los movimientos, lo que implica una
mayor seguridad en la ejecución de los mismos (aspecto positivo) así
como un mayor desgaste físico (aspecto negativo). En este sentido,
variar a menudo el tipo de escalada (desplome) y las travesías y
bloques sobre los que entrenamos, será la clave.
- Variantes: Podemos favorecer la mejora de la fuerza isométrica
mediante situaciones de escalada real, ejecutando de forma forzada
los bloqueos para la ejecución de los movimientos en estático pero
durante más tiempo del necesario, de forma que prioricemos el componente
físico sobre el rendimiento final (algo que será más fácil de
llevar a cabo en el plafón).
- Especificidad: Máxima.
- Complejidad: Variable, dependerá de la dificultad del “problema”
en cuestión.
RESUMEN Y REFLEXIONES
Hemos visto cómo la fuerza, en sus manifestaciones tanto
estática como dinámica, tiene su papel en el transcurrir de
nuestras escaladas.
La importancia de su desarrollo armónico es relativa al tipo de
escalada predominante que llevemos a cabo (si sólo hacemos
placas tumbadas, no hace falta que lleguemos a traccionar
5 veces a un brazo) y, sobre todo, debe ir precedida de un
trabajo coordinativo y técnico de base fundamental para construir
un escalador polivalente y sin barreras futuras, impuestas
por la excesiva orientación sobre las cualidades físicas sobre
el resto de los aspectos determinantes del rendimiento.
También es cierto que un nivel inicial de fuerza es necesario
para comenzar a realizar los primeros “pinitos” en la vertical,
pero no un entrenamiento estrictamente dirigido a la mejora
de las cualidades físicas.
La construcción de un buen escalador pasaría, desde mi punto
de vista, por un trabajo jerarquizado desde el principio de
este modo: trabajo técnico y psicológico inicial, trabajo táctico,
trabajo físico y psicológico final.
En esta serie de artículos se podría decir que hemos empezado
por el final, o por lo fácil, el entrenamiento físico, que es en
lo que la mayoría nos solemos fijar cuando no encadenamos
(me falta bloqueo, no tengo resistencia, etc…).
Muchas veces, es el trabajo anterior de base lo que falla, y a
lo que no ponemos remedio por falta de ganas o conocimientos.
Espero que en próximos artículos podáis ir sacando ideas sobre
la mejora de estos otros aspectos…, o al menos, esa es
la intención.
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