En el Valle de Benasque, dentro del Parque Natural de Posets-Maladeta, encontramos las cimas más altas de Pirineo. Aquí se ubican el cincuenta por ciento de todos los tres miles pirenaicos y otras muchas montañas de menor envergadura pero no menos interesantes, que con el paso de los años y por la acción de los glaciares y de diferentes elementos erosivos han ido modelando un paisaje más que interesante para alpinistas y escaladores.
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Grandes desniveles, escaladas técnicas, descensos glaciares,
granito de calidad, parecen sustantivos y adjetivos
más propios de otras cordilleras que de nuestros
Pirineos, sin embargo con motivación y con imaginación
podemos unir diferentes actividades que consigan la
unión de todos estos elementos, teniendo así la sensación de sumergirnos
en pequeñas-grandes actividades que imiten de alguna forma esas
clásicas Grandes Courses alpinas.
Siguiendo esta filosofía Non Stop, con las pilas cargadas tras haber
escalado el Pilar de Gervasutti en el Mont Blanc de Tacul y con el incansable
Pablo Ariza como compañero de cordada, miembro también
del Grupo de Tecnificación de Alpinismo de Aragón FAM-CAI, nos decidimos
a aventurarnos en una actividad que ha resultado ser de una
belleza extraordinaria a la par que de una escalada exigente en cuanto
a resistencia física, y con algunos pasajes técnicos que obligan a no
descuidarse en ningún momento.
La logística de la actividad es sencilla: coge el mínimo de material
que consideres necesario, evita el saco para que no te den tentaciones
y ve todo lo rápido que puedas, que sin prisa pero sin pausa hay tiempo
para todo. Creo que en esta actividad es mejor no calcular un tiempo fijo
porque dependerá de las diferentes técnicas que usemos y de la condición
física que tengamos el reducir o ampliar lo que cueste la actividad.
En nuestro caso y haciendo varias paradicas para comer e hidratarnos
bien, siguiendo los consejos de Mark Twight, tuvimos un horario saliendo
desde los Baños de Benasque y volviendo de forma autónoma al
mismo punto de una dieciocho horas.
La aventura comienza en los Baños de Benasque, a 1.720m, cuando
empezamos a andar en dirección a los ibones de Alba. El camino se
hace agradable hasta el torrente de Alba, en el que la pendiente aumenta
algo hasta alcanzar la plleta bajo el Turonet de Alba, donde los sarrios
nos observan con atención. Aquí el sendero discurre entre prados y la
orientación del mismo cambia de Este a Sur para llegar al primer ibón
de Alba. Unos tragos de agua nos refrescan la carrera y continuamos
hacia el ibón del medio y al superior, ya por terrenos pedregosos de alta
montaña.
Desde el primer ibón se puede observar ya la Cresta de los 15 gendarmes,
larga y afilada, pero con un magnetismo especial que nos cautiva
desde el primer momento.
Continuamos el camino hasta el punto más débil de la cresta, la
Brecha de Alba (2.640m), un pequeño collado que comunica el Valle de
Alba con el Valle de Cregüeña y que representa el punto de inicio de la Cresta. La motivación está alta y nos sentimos bien después de la
aproximación. De nuevo, bajo la mirada atenta de un par de sarrios, nos
equipamos para la escalada y comenzamos ese entramado de bloques
de granito, fisuras y piedra suelta que constituye la famosa Cresta de
los 15 gendarmes de Alba, curioso nombre al descubrir que los gendarmes
que hay que superar son algunos más.
La Cresta de Alba asciende desde la Brecha (2.640m) hasta el pico
de Alba (3.118m) entre los gendarmes, y remontando alguno de ellos
entre un conjunto de bloques graduados con una dificultad global en la
escala alpina de D/+ y en una escala de escalada con algunos pasos
de IV+. La roca por lo general es buena, salvo en alguna ocasión en
la que la cautela obliga a llamar a unos bloques sospechosos de los
cuales hay que dudar siempre. La cresta tiene de todo: campas, viras, ensambles, largos de cuerda y hasta algún rápel. En más de una
ocasión observamos escapes tanto en la vertiente de Alba como en la
de Cregüeña, y poco a poco vamos superando gendarmes y ganando
desnivel hasta que un gran mojón nos advierte de que hemos coronado
el pico del Alba. Nos hidratamos bien, aun a sabiendas de que encontraremos
agua por el camino, y volvemos a comer un poco pues nos queda
reaproximar y la otra mitad de la actividad...
El descenso del pico de Alba hacia la vertiente de Alba es delicado,
y después de algún destrepe nos encontramos con un rápel hacia la
vertiente del Refugio de la Renclusa. Después del rápel hay que seguir
cresteando hacia el Este, hasta casi la Maladeta occidental, y de allí
emprender el descenso del desnivel ganado hacia un collado bajo el
pico Le Bondidier a unos 3.000m, que nos dejará en el lago Cordier
(2.958m), donde nos volvemos a hidratar a gusto en un paraje espectacular,
con el lago de Cregüeña como protagonista principal.
Tras este breve descanso continuamos hasta la base de la pared
Sur de la mal llamada Maladeta pues en realidad esta pared Sur sube
al pico Abadías (3.271m). Será necesario bordear un espolón y localizar
un gran techo característico que marca el inicio de la vía Directa, 300m,
MD/+, 6a (V+ Obligado). Este itinerario goza de una roca excelente,
con empotramientos para todos los gustos; un placer para el escalador
que solo debe preocuparse por disfrutar del gesto. El equipamiento es
generoso en las partes más difíciles y deja un margen increíble para
autoprotegerse al gusto. Desde el techo deberemos buscar el recorrido
guiándonos por la famosa “Gárgola” que domina la arista somital
del pico Abadías. Esta “Gárgola” es un trampolín de roca sobre el cual
montaremos la última reunión de la vía y que nos regalará unas vistas
espectaculares, sobre el pico y el collado Maldito al Este, y sobre el
lago de Cregüeña al Sur, sabiendo que ya hemos superado las mayores
dificultades.
Un abrazo, fotos y alguna broma nos animan a continuar, y de esta
manera alcanzamos la cima del Abadías y descendemos al collado Maldito
(3.198m), donde comemos antes de comenzar el descenso, que
realizamos por el glaciar del Aneto en dirección al Ibón del Salterillo
(2.460), el Plan de Aigualluts (2.033m), la Besurta (1.897m), el Hospital
de Benasque (1.754m), y por fin de nuevo en los Baños de Benasque
(1.720m). Allí cenamos, a gusto y satisfechos, y caemos en un feliz
sueño...
Por último, y para todo aquél que se anime a repetir esta bonita
actividad, mencionamos el material utilizado por nosotros y reseñamos
los itinerarios a seguir. Las reseñas no son una fotografía satélite y en
consecuencia pueden tener errores, percepciones singulares o variaciones
en el tiempo, por lo que se recomienda una apropiada formación
en el conocimiento de las técnicas de progresión y auto-aseguramiento.
FELIZ ESCALADA Y… ¡HASTA LA VISTA ALPINISTAS!
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