La escalada en grandes paredes es una
de las actividades más aventureras y
complejas del mundo del alpinismo. Es
allí en donde convergen todas aquellas
técnicas y planteamientos logísticos empleados
durante la escalada en roca y la escalada en
terreno alpino.
más técnica y práctica
|
No cabe duda que el mundo del montañismo es
diverso en lo relativo al número de disciplinas
englobadas bajo tal denominación. Es una gran
familia en la cual cada uno de sus miembros actúa
con total independencia. Hace años el alpinista
era la figura representativa de tal concepto. Aquel
individuo preparado para resolver cualquier
tipo de escalada y en cualquier tipo de terreno,
tanto en roca, nieve o hielo como en verano o en
invierno.
Hoy en día la diversidad de facetas es más amplia
y la especialización es lo más habitual, cubriendo
todas aquellas actividades características del
mundo de la montaña: escalada deportiva,
escalada en vías de pared de varios largos,
escalada en fisuras, escalada artificial, escalada
de bloques, escalada de rocódromo, escalada
de competición, escalada en cascadas de hielo,
escalada de dry tooling, escalada de corredores,
escalada en aristas, escalada alpina, escalada en
terreno nevado, escalada en grandes paredes,
etc.
En ocasiones los escaladores dispondrán del
interés y la habilidad de practicar todas estas
actividades en su totalidad, sin preferencias y a la
antigua usanza. Otros escaladores, sin embargo,
prefieren practicar solo una de las actividades
del montañismo, centrándose en ella de manera
predominante. Es una de las maravillas del
montañismo: disponemos de espacio para todos,
libertad de hacer lo que nos gusta sin sentirnos
presionados. La escalada en grandes paredes
representa uno de los retos más anhelados dentro
del conglomerado de las actividades montañeras.
En verano o en invierno, en la península o al
otro lado del charco, en libre o artificial, en roca
granítica, caliza o arenisca,… la gran “tapia”
siempre nos está esperando.
Pero, ¿qué es una gran pared?
No disponemos de un número de metros exactos que nos sirvan para
definir la altura mínima en la cual englobaremos una gran pared. Ni
tampoco disponemos de una localización precisa en el planeta para
definir una gran pared.
El concepto de una gran pared viene dado por una serie de variantes,
tanto de carácter técnico como aquellas originadas por las condiciones
morfológicas de la pared. No es preciso disponer de una pared de mil
metros para considerarla candidata al termino de Big Wall. Una altura
de 200 metros de desnivel en roca puede ser suficiente para definir tal
concepto, siempre y cuando empleemos para realizar su ascensión las
técnicas propias de escalada en grandes paredes.
Tales técnicas son particulares y disponen de unas condiciones muy
específicas adecuadas a este terreno de juego. A continuación veremos
algunos de los condicionantes que nos ayudaran a definir el concepto
de una gran pared:
- con la posibilidad de vernos forzados a permanecer al menos una
noche en ella. En ocasiones podremos prescindir de tal vivac simplemente
con la ayuda de cuerdas fijas que nos permitan descender
hasta el suelo y así continuar nuestra escalada al día siguiente.
- La ascensión nos obligará a emplear técnicas de escalada en artificial
y técnicas de escalada en libre. En terreno alpino incluso será
necesario el empleo de técnicas de escalada en hielo y nieve. Debido
a la complejidad de los largos el mayor porcentaje de la escalada
la realizaremos empleando técnicas de artificial, sin menospreciar la
posibilidad de forzar esos largos en libre.
- El empleo de cuerdas fijas y su consiguiente proceso de ascenso
y descenso será casi obligatorio.
- Debido a la larga permanencia en pared nos veremos obligados a
izar petates cargados con el material y equipo necesario para llevar
a cabo la escalada.
- Tal logística nos llevará a perfeccionar nuestro sentido de organización
y seguridad en grandes terrenos verticales. Maniobras especiales
de cuerda, como por ejemplo los péndulos o rápeles guiados,
serán necesarias para poder salir de la pared con éxito.
- Será necesario el montaje de vivacs en repisas y hamacas con el
fin de posibilitar el descanso de la cordada.
Si nuestra ascensión reúne todos estos condicionantes podremos hablar
de escalada en grandes paredes.
Ahora bien, hoy en día los códigos éticos y mentalidad de los escaladores
de pared han cambiado radicalmente con respecto a hace unos
años. Por un lado disponemos de la mentalidad actual de realizar la
ascensión limpia, en libre y con rapidez obligando a los escaladores a
cambiar la logística y las técnicas empleadas, con el fin de salir lo antes
posible. Por otro lado disponemos de la mentalidad de escalada en pared
clásica, eso sí, un tanto más limpia con lo que respecta al empleo
del material que hace unos años pero sin la presión de la velocidad y el
tiempo a emplear en pared.
Un ejemplo de ello puede ser la vía clásica del Nose, en el Capitán. Es
una ascensión de 1.000 metros que podemos escalar en tres horas o en
tres días. Aquellos que escalan el Nose en menos de 5 horas son una
selecta minoría, eso sí, en aumento debido a la mentalidad de la escalada
actual. Los escaladores más “humanos” posiblemente escalamos
el Nose en tres días o en el mejor de los casos, en menos de 20 horas.
De ahí que sea cual sea nuestra elección a la hora de plantearnos tal
escalada una cosa está clara, y es que la gran pared seguirá siendo
grande al margen de nuestro planteamiento de ascensión. La preparación
física y técnica de ambos grupos de escaladores está orientada al
reto de una gran pared.
A continuación veremos algunos puntos significativos y a tener en cuenta
durante nuestra escalada en grandes paredes.
ESTILOS DE ASCENSIÓN
La longitud de la pared, su dificultad, climatología, altitud, orientación
o peligros objetivos van a determinar el estilo de ascensión empleado
por la cordada. Así mismo, la mentalidad y preparación física de los
escaladores serán un factor predominante a la hora de tomar tales decisiones.
Estilo alpino clásico
Lo emplearemos en vías de pared alpina de aproximadamente un par
de días de duración. El primero de cordada escala con dos cuerdas en
doble, de 8,5 o 9 milímetros y una mochila de poco peso. El segundo
de cordada asciende con la mochila más pesada, bien escalando o bien
ayudado por las cuerdas para progresar.
A veces el segundo de cordada puede emplear una de las cuerdas para
ascender mediante un sistema de ascensión por cuerdas (jumars, prusiks,
nudos, etc.) mientras permanece asegurado por la otra cuerda.
Una vez montado el vivac, prepararemos el equipo para el día siguiente.
Si ascendemos progresando por
la cuerda hemos de tener precaución
con los rozamientos de ésta
con la roca, evitando que se pueda
dañar o romper. En cordadas
de tres escaladores repartiremos
el peso entre los dos segundos,
los cuales ascenderán cada uno
con su respectiva cuerda.
Estilo americano de ascensión
Es el sistema de ascensión más
empleado durante la escalada de
vías en pared de varios días de
duración (foto 1, ascendiendo en
pared). El primero escala y el segundo
asciende por la cuerda fija.
Para ello, el primero asciende con una cuerda de escalada en simple y
de 10,5 o 11 milímetros de diámetro. Así mismo, el primero transportará
otra cuerda auxiliar que le ayudará a subir el petate.
Ésta puede ser estática, para facilitar las maniobras de izado. Algunos
escaladores prefieren, sin embargo, emplear una cuerda auxiliar dinámica,
para poder usarla en el supuesto de que la cuerda principal de
escalada se dañe. El proceso a seguir es el siguiente:
- El primero empieza a escalar asegurándose con la cuerda principal
pasándola por los seguros que va colocando. La cuerda auxiliar
cuelga del arnés sin pasar por ningún seguro.
- Cuando el primero termina el largo y llega a la reunión recogerá la
cuerda sobrante, la plegará y fijará la cuerda a la reunión con un par
de nudos de anclaje. Para mantenernos cerca de la reunión podemos
emplear una cinta o probador, pero siempre permaneceremos
unidos a la reunión mediante la cuerda de escalada.
- Al mismo tiempo pasamos la cuerda auxiliar por una polea con
freno, la tensamos y avisamos a compañero de que la cuerda de
escalar está fija y de que puede empezar a subir, una vez que suelte
el petate de la reunión.
- El segundo asciende por la cuerda de escalada desequipando el
largo, mientras que el primero se limitará a subir el petate hasta la
reunión.
- Una vez que el segundo llegue a la reunión puede ayudar al primero
a terminar de subir el petate, si éste no está ya arriba.
- Se produce el relevo de cordada, se pasa el material y la cuerda
auxiliar y se repite el proceso sucesivamente hasta finalizar la vía.
Sistema de cuerdas fijas
La instalación de cuerdas fijas durante la escalada es una actividad
muy empleada durante la apertura de nuevos itinerarios, sobre todo en
regiones remotas. Para ello emplearemos cuerdas estáticas de buen
grosor y resistencia de 10.5 o 11 milímetros de diámetro, con el fin de
garantizar una mayor seguridad a la abrasión.
Los tramos superados en cada jornada los iremos dejando equipados
con cuerdas estáticas fijadas a la pared, garantizándonos la retirada
con la llegada de la noche o del mal tiempo. Tales cuerdas nos ayudarán
a retornar a la pared y continuar la escalada en el máximo punto
alcanzado.
Gracias a ésta técnica podremos continuar con la escalada hasta que
decidamos que todo está preparado para realizar el ataque final. Con
el sistema del empleo de cuerdas fijas se ha logrado ascender grandes
paredes en regiones del Himalaya, Patagonia, Baffin, Alaska, Canadá,
etc., lugares en donde la climatología es adversa e inestable. Estancias
superiores a veinte días en pared son duras y casi imposibles de
conseguir, debido sobre todo a la logística, a los víveres que hemos de
transportar y al desgaste físico y mental que produce una prolongada
estancia en pared. Bajar a la seguridad del campamento nos ayuda a
cargar las pilas y esperar protegidos al buen tiempo.
Este sistema también es práctico durante la apertura o repetición de
itinerarios cuando no disponemos de suficiente tiempo para finalizar la
ascensión. Podemos fijar las cuerdas y regresar la semana siguiente a
terminar o equipar la vía.
Sistema de cápsula
Se mezclan planteamientos ligeros con planteamientos pesados de ascensión.
Se sube desde la base de la pared hasta alcanzar una altura
determinada, equipando con cuerdas fijas estáticas. Una vez alcanzado
ese punto se traslada todo el campamento: equipo de vivac, material
de escalada, alimentos, etc. Una vez desde aquí repetimos el proceso
hasta alcanzar nuestro siguiente punto de campamento.
Así iremos trasladando nuestra “cápsula” sucesivamente, hasta realizar
el ataque definitivo. Para instalar los sucesivos campamentos podemos
emplear repisas o bien instalar hamacas en pared. Ya cerca de la cumbre,
y desde el último campamento, es posible emplear el estilo de ascensión
alpino o el estilo americano debido a las ventajas en cuestión
de ligereza que éstos ofrecen con respecto a los otros.
La ventaja del sistema de “cápsula” es que nos permite retirarnos a la
seguridad del campamento en situaciones climatológicas adversas y
con la ventaja de disponer de equipo y víveres suficientes para posponer
la escalada.
TIPOS DE ESCALADA
Básicamente dos: en libre o artificial.
Escalar en libre vías de grandes paredes supone una preparación física,
mental y logística digna de mérito, siempre de acuerdo con las dificultades
técnicas. En ocasiones el escalador aceptará un grado de dificultad
máximo al cual enfrentarse y a partir de ahí, la escalada artificial entrará
en juego. Otras veces la dificultad de la vía es tan compleja en artificial
que las aspiraciones a escalar en libre son escasas, obligándonos a
sudar sobre los estribos. Las técnicas de escalada en artificial son muy
específicas, sobre todo cuando superamos dificultades por encima del
grado de A2. La obligación de probar seguros y de emplear materiales
muy específicos nos llevará al aprendizaje y dominio de técnicas especiales
sobre los estribos.
REUNIONES
Las reuniones en una gran pared han de ser amplias y capaces de
repartir las diferentes tareas de trabajo sin crear problemas ni confusiones.
Las intentaremos confeccionar en horizontal en lugar de vertical
con el fin de poder acoger a los escaladores y al equipo y material sin
demasiados aglutinamientos. Para ello confeccionaremos dos o tres
triángulos de fuerzas independientes pero al mismo tiempo conectados
unos con otros, con el fin de compartir una reunión más segura.
El objetivo de disponer de varios triángulos de fuerzas es el de repartir
las diferentes maniobras de cuerda empleadas durante la escalada de
grandes paredes (foto 2, reunión en pared). En uno de los triángulos de
fuerzas ataremos la cuerda de la cual sube nuestro compañero. En otro
triángulo de fuerzas colocaremos la polea mediante la cual izaremos el
petate. Nosotros nos ataremos al punto de la reunión más conveniente,
siempre empleando para ellos dos anclajes diferentes. Uno puede ser
la misma cuerda de escalada y otro puede ser una cinta de reunión o
probador. En otro punto de la reunión colgaremos la hamaca, si ello es
necesario, y en otro punto diferente intentaremos colocar el material y
equipo de manera ordenada. Mantener la reunión limpia y ordenada es
esencial durante la escalada en grandes paredes pues ello nos evitará
confusiones y pérdidas de tiempo. Las cuerdas las colgaremos ordenadamente
y listas para ser usadas. El material sobrante también lo colgaremos
de manera que sea fácil de identificar y ser elegido. El petate,
botes de agua y bolsas de comida las colgaremos en puntos separados
y de fácil acceso (foto 3, reunión
ordenada).
En reuniones con repisa el trabajo
es más fácil de realizar que
en aquellas que son colgadas. Si
la repisa es grande posiblemente
deberemos de extender la reunión
de manera que nos facilite el desplazamiento
de un lado a otro de
la repisa. En reuniones colgadas
es ventajoso el disponer de una
hamaca de pared, la cual podemos
desplegar para sentarnos y
así asegurar al compañero. En
largos de lenta escalada artificial
es una comodidad.
Texto y fotos: José Carlos Iglesias, Guia de montaña
UIAGM y profesor de la EEAM
Fotografías realizadas en el Capitan (Yosemite) y las
Fisher Towers (Utah)
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